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NO HAY NADA MAS BONITO
QUE LA SONRISA DE UN NIÑO

Hola, de nuevo, como vereis no tuvimos ninguna noticia, nueva, porque estuve editando un poco la web, que estrenamos hoy jueves, aun quedan mas cosillas por incluir, pero poco a poco, se iran poniendo mas articulos, hemos cambiado el diseño, y aunque quedan algunas cosillas por pulir la estrenamos para todos, espero vuestra visita:

www.enbuscadelapazinterior.com la charla con zahid mexico.Sin mas, os espero en la nueva web, salud para todos, y gracias de corazon.Un abrazo a todos, killoquin.

Dianética (gr. dia, a través; nous, razón, inteligencia)

Una de las creencias que profesan los miembros de la Iglesia de la Cienciología. Contrario a otras creencias de esa religión que son guardadas en secreto para los que no forman parte de ella (ej. niveles “OT”), la dianética, desde su origen a finales de la década de 1940, ha sido dada a conocer al público a través de varios libros escritos por el escritor de ciencia ficción L. Ronald Hubbard, su creador. Dianética: la Ciencia Moderna de la Salud Mental (1951) es el primero que fue publicado y desde entonces hasta la fecha es considerado la principal fuente de referencia de la dianética, razones por las que los cienciólogos lo apodan como “el libro uno.”

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3.000 alicantinos han caído en las redes de alguna secta

Extraido del diario 20 minutos


S. Gonzalo.

Fecha 09.02.2005

Hay 50 investigadas en la provincia, 25 de ellas son destructivas y dos tienen un componente «luciferino».

Los adeptos son hombres y mujeres de clase alta.

Alrededor de 3.000 personas, sólo en Alicante ciudad, son simpatizantes o miembros activos de sectas o grupos con comportamientos sectarios. «Uno de cada 100 alicantinos está en una secta», contó ayer a 20 minutos Gabriel Carrión, escritor e investigador afincado en Elche y autor, entre otros, de los libros El síndrome del maligno y El lado oscuro de María.

Nueva Acrópolis, Testigos de Jehová o la Iglesia de la Cienciología son sólo tres de las 50 sectas a las que las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado siguen la pista en Alicante. La desarticulación más reciente se remonta al 6 de noviembre de 2004, cuando efectivos de la Guardia Civil intervinieron la sede de la comunidad El Olivo, en La Nucia, y detuvieron al supuesto gurú del grupo.

La clasificación es muy sencilla. Del medio centenar de sectas investigadas oficialmente por el Ministerio del Interior, 25 de ellas son «destructivas» (como La Familia, conocida como Niños de Dios), 15 más están «aceptadas socialmente», (como los Testigos de Jehová) y otras 10 son grupos religiosos con comportamientos sectarios, (movimientos evangélicos).

Al mismo tiempo se detectaron otros 50 grupos «no dañinos» que captan adeptos y actúan con apariciones marianas, creencias espiritistas y contactos extraterrestres.
Su área de influencia es urbana, aunque se desplacen a lugares del interior, en Las Marinas, para sus prácticas. Los adeptos, según Carrión, son cada vez más personas de clase media-alta con «necesidad de diferenciarse».

Las mujeres llegan a través del yoga

La mejora de la autoestima lleva a muchas mujeres a participar en sesiones de yoga. Ésa es una de las puertas que utilizan las sectas para captar a sus adeptas. En el caso de los hombres es diferentes. «Ellos responden rápidamente a grupos con componente sexual», aclaró Carrión. Según su experiencia, cualquiera es objetivo de una secta. Eso sí, el experto asegura que la presencia de niños en ellas es cada vez menor para «no levantar sospechas policiales, ya que todas buscan pasar inadvertidas».

Extraido del diario 20 minutos

ZONA20Carta de Alicante

Nueva Acrópolis

Graciela E. Calgary.

14.02.2005

Con relación a las informaciones aparecidas en su diario el pasado miércoles 9 de febrero, en las que se incluye a Nueva Acrópolis en la lista de sectas, deseamos desmentir dicha catalogación.

La asociación cultural Nueva Acrópolis es una entidad legalmente constituida conforme a la Ley de Asociaciones e inscrita en el Registro Nacional con el N.º 14.741.

Igualmente los Tribunales de Justicia han reconocido a nuestra asociación en varias sentencias el estricto cumplimiento de la legalidad vigente en relación a nuestras actividades.

Nueva Acrópolis es una asociación cultural sin fines de lucro y sus objetivos expuestos a la luz se expresan a través de la filosofía activa y práctica que imparte en 42 países de cuatro continentes; cuyos principios filosóficos y la labor institucional a la vista están: hechos, actitudes, sedes públicas conocidas y puertas bien abiertas para todo aquel que desee conocerla.

¿ES NORMAL QUE UN PERIODISTA PUBLIQUE ESTO ?

¿CUANDO OTRO PERIODISTA, HA HABLADO ESTO?

Introducción al problema de las sectas Imprimir E-Mail
escrito por Manuel Carballal
“Secta: Reunión de personas que profesan una misma doctrina, especialmente aquella que se aparta de la tradicional”. Diccionario de la Lengua Española El 19 de abril se cumple el tercer aniversario de uno de los casos de sectarismo más escalofriantes que ha sufrido la sociedad occidental en los últimos años. Un enfrentamiento armado entre una secta destructiva y un cuerpo policial, en este caso el FBI norteamericano.

Como recordarán muchos lectores, el 28 de febrero de 1993 un centenar de agentes de la Oficina Federal contra el Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) cercaban y asaltaban el rancho Monte Carmelo, en Texas, refugio de la secta de los Davidianos, rama destacada de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que, como ella, profetizaba la inminente llegada de un final de los tiempos.

David Korech, como muchos otros jóvenes de su generación, había sido captado años atrás por una secta, y con el paso del tiempo había desarrollado su delirio religioso para terminar constituyendo su propia secta. Secta que costó la vida a 86 personas, 25 de ellas niños, el citado 19 de abril, cuando tras un largo asedio policial la Iglesia de los Davidianos, los seguidores de Korech se autoinmolaron.

Ante casos tan dramáticos, en los que una secta acapara la atención de los medios de comunicación a causa de suicidios en masa o crímenes rituales (como ocurrió con la Verdad Suprema de Japón, o la Orden del Templo Solar en Suiza y más recientemente en Francia), los cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado suelen ser presionados por la opinión pública. ¿Cómo puede permitir la policía que existan sectas destructivas?. La respuesta es bien sencilla. No es función policial prohibir o permitir la existencia de sectas, como no lo es enjuiciar ningún derecho constitucional.

La Constitución Española de 1978, en su artículo 16.1 manifiesta que “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley“. Por lo tanto todo credo o filosofía, por pintoresca que pueda parecernos, es legal. Solo cuando un grupo sectario incurre en delitos concretos, debidamente tipificados en el Código Penal español, como “Centros de Enseñanza ilegales” (Artículo 177); “Asociación ilícita” (Artículo 173); “Estafas” (Artículo 528); “Intrusismo” (Artículo 321), etc., se justifica la actuación policial.

Prohibir las sectas, como pretenden tantos familiares de adeptos, es atentar contra un derecho constitucional. Sin embargo, ante este inquietante problema social, la función policial es reunir toda la documentación posible para, en caso de producirse, perseguir el delito… nunca la creencia.

Sectas en la historia
La historia de la sociedad humana es la historia de sus religiones, y por tanto de sus sectas.

Todas las grandes religiones que conocemos actualmente han sufrido infinidad de cismas y excisiones en su historia, que dieron lugar a todo tipo de grupos sectarios.

A la sombra del primitivo cristianismo surgieron sectas como los gnósticos, arrianos, maniqueos, etc.; escindida del Hinduismo, la secta de los Thug asesinaba ritualmente en sus cultos a la Diosa Kali; la secta Yazidi brotó en el seno del Islam rindiendo culto al temible Iblis; tras la reforma de Lutero infinidad de sectas fundamentalistas nacieron del Protestantismo original… Incluso las religiones animistas como la Santería afro-cubana, el candomblé afro-brasileño o el vudú haitiano presenta peligrosas sectas, como los abakua, en torno a la “religión original” de estas culturas. No ha existido una opción religiosa en la historia que no haya sufrido el problema de las sectas.

En la actualidad el número de sectas existentes es mucho mayor que en ningún otro momento de la historia. Ello es debido a la influencia psicosocial de los medios de comunicación. Por otro lado el inminente fin de milenio, y la crisis de las religiones tradicionales, ha potenciado de forma alarmante la proliferación de Nuevos Movimientos Religiosos (NMR), alguno de los cuales resultan especialmente inquietantes. Esos “grupos de riesgo”, potencialmente delictivos, son denominados S.D. (Sectas Destructivas).

El neuropsiquiatra norteamericano Dr. Lous Jolyon definía las S.D. como: “Grupos o movimientos que exhiben una gran o excesiva devoción o dedicación a alguna persona, idea o cosa, y que emplea técnicas de persuasión y control, manipulativas, coactivas y no éticas (ej.: aislamiento de los amigos y/o la familia, uso de métodos especiales para incrementar la obediencia, control de la información, promoción de una total dependencia del grupo, supresión del juicio crítico, etc.) destinada a promover los objetivos de los líderes de dicho grupo, mediante el posible o real detrimento de los miembros, sus familias o la sociedad“.

De las 11.000 entidades religiosas y 100.000 asociaciones culturales registradas en España, muchas son consideradas potenciales S.D.. Algunas, como Testigos de Jehová, Niños de Dios, Iglesia de la Cienciología, Hare Krisna, CEIS, Edelweis, etc., ya han protagonizado sendos procesos judiciales con relación a diferentes delitos.

Pero a pesar de las sentencias judiciales condenatorias contra alguna de estas sectas, los adeptos más fanatizados continúan manteniendo su dependencia emocional del líder sectario. Para ellos la actuación policial o judicial es una “persecución de la Verdad” que ellos profesan, y con frecuencia esto no hace más que reforzar el lavado de cerebro a que han sido sometidos por los líderes de la secta.

Lavado de cerebros
Pepe Rodríguez, el más prestigioso especialista en sectas español, escribía en su obra Esclavos de un Mesías: “Las sectas utilizan la técnica del filtraje, consistente en contactar con un gran número de personas para así poder localizar a las idóneas. Es un simple planteo de probabilidad estadística. Y para ello utilizan diversos métodos: abordar al transeúnte por la calle, la visita domiciliaria, los anuncios en la prensa, la organización de actos masivos (festivales, fiestas, etc.) o la realización de actividades más o menos encubiertas. Entre los asistentes a una charla informativa se va formando el grupo de interesados en asistir a un curso; de este se pasa al siguiente, y así sucesivamente. En estas condiciones, no es difícil localizar a las personas idóneas y manipularlas hasta convertirlas en fanáticas sectarias. En el sistema de los cursillos se tiene la ventaja de que tanto el que sigue en la secta como el que la deja han tenido que pagar sus buenos dineros por adelantado…“.

Esa toma de contacto con cualquier grupo sectario o NMR (Nuevos Movimientos Religiosos) puede ser el inicio de una pesadilla psicológica, ya que el adepto puede ir asumiendo poco a poco la ideología ofrecida por el grupo, alterando su forma de entender la realidad, e incluso produciendo auténticos delirios.

Los regímenes alimenticios estrictos, las normas morales severas, la limitación del sueño o descanso físico, etc., son técnicas utilizadas frecuentemente por todas las comunidades religiosas y sectarias justificadas con la penitencia, la purificación del cuerpo astral, la limpieza de los chakras, etc. Ignoramos si esos pequeños calvarios físicos realmente son positivos para nuestro espíritu, pero lo que esta demostrado es que son perniciosos para nuestra mente. Este tipo de tratamientos, unidos a un intensivo adoctrinamiento en “la Verdad” (dependiendo de como la entienda cada secta), habituales en casi todos los movimientos religiosos, pueden producir auténticos Síndromes Disociativos Atípicos, definidos por el Dr. Gil Nagel (en Diagnostic and Stadistical Manual) como “Categoría residual para ser usada en individuos que parecen sufrir un síndrome disociativo. Los ejemplos incluyen estados similares al trance que puede producirse en personas que han estado sometidas a períodos de prolongada e intensa persuasión coercitiva (lavado de cerebro, reforma del pensamiento y adoctrinamiento, como el del rehén de terroristas o sectarios)”.

Un ejemplo claro y clásico de hasta que extremo puede alterar la personalidad el Síndrome Disociativo Atípico es el llamado Síndrome de Estocolmo, por el cual las víctimas de un secuestro prolongado terminan por asimilar la ideología de sus captores. Es paradigmático el caso de la joven Patty Hearst, secuestrada el 4 de febrero de 1974 por el Ejército Simbiótico de Liberación, setenta días después atracaba el Hibernia Bank de San Francisco en compañía de sus secuestradores…

En el caso de las sectas, el adepto sufre una gradual transformación en su escala de valores. A la hora de escoger entre Dios (personalizado en el líder) o la familia terrenal, “lógicamente” escogerá a Dios. Si tiene que elegir entre sus estudios o su empleo normal, y la divulgación del divino mensaje y su aportación a “la Verdad”, naturalmente se quedará con lo segundo, etc. Es decir, una vez nuestro esquema de valores ha sido trastocado por la secta, y consideramos a cualquiera de esos grupos como poseedores de “la Verdad”, todo acto estará justificado. El abandono de la familia (que no comprende “la Verdad”), dejar los estudios o el trabajo (para dedicarnos a fines más “trascendentales”), la rotura con la pareja o amigos (que no comprenden ni comparten la “revelación” que nosotros hemos encontrado), son perfectamente justificables para el sectario, que tiene que elegir entre el “mundo material” y “la Verdad”.

A continuación, lo que yo denomino “selección informativa” termina por romper los lazos del adepto con la realidad, iniciando una caída sin retorno. La “selección informativa” se encuentra en casi todos los grupos sectarios. Los Testigos de Jehová solo leen sus publicaciones, La Atalaya y Despertad; los mormones conocen sus textos sagrados Doctrinas y Convenios, La Perla de Gran Precio y El Libro de Mormón; los raelianos devoran su publicación Apocalipsis, etc., pero por desgracia limitan sus lecturas fundamentalmente a sus respectivas publicaciones. Esto lleva a que no encuentren ninguna contradicción en los mensajes de sus respectivos líderes, ya que no reciben otras versiones de otras fuentes, y esto termina por solidificar los pilares de sus respectivas creencias. Si los miembros de tal o cual secta dialogasen con los representantes de otros credos, y admitiesen lecturas e interpretaciones ajenas a sus respectivos dogmas probablemente abrirían en su mente una ventana que los permitiría mantener la duda, alejando así el dogmatismo religioso que posibilitó casos tan brutales como Guyana, Wacco, y más recientemente la matanza de El Templo Solar en Suiza, Canadá y Francia.

A la “selección informativa” hay que sumar el aislamiento físico que sufren los adeptos a muchas sectas. Con frecuencia se constituyen comunidades en pequeños pueblos o aldeas, cuanto más inaccesibles mejor, lejos de la “vil sociedad materialista”. De esta forma, y aunque los adeptos trabajen o prediquen en la ciudad, o incluso vivan en ella, regularmente realizarán retiros para realizar sus rituales, oraciones o ceremonias aislados de la sociedad, lo que asienta más su conciencia grupal sometida al líder. El efecto de esta importantísimo factor se percibe en cuanto se visitan estos lugares. Acogedoras villas de extraordinarias vistas como Muriellos (Oviedo), centro neurálgico de la “Hermandad Rama“, “Eden” (Francia), particular paraíso del “Movimiento Raeliano”, etc. Yo mismo viví durante año y medio en la antigua “granja-templo” de los Hare Krisna en Galicia, y puedo dar fe de lo estratégico de estos lugares, y sus elocuentes influencias en la aceptación del credo del grupo.

Las mil y una sectas
Por supuesto sería ridículo afirmar que la comida vegetariana, los códigos éticos o la vida en el campo es sinónimo de secta destructiva, pero es que el gran problema radica en definir secta destructiva. Pilar Salarrullana, ex responsable de la Comisión Parlamentaria para el Estudio de las Sectas enumera casi media docena de definiciones posibles, una definición gramática, etimológica, sociológica, psicológica, etc. En definitiva, cualquier agrupación religiosa, filosófica, esotérica, etc, podría encajar en una u otra definición de secta. Dependerá de sus técnicas de captación, fines y actividades que podamos clasificarla como destructiva o no. Sin embargo, desde el mismo instante en que un grupo ideológico determinado se considere poseedor de “la Verdad” y desmerezca otras ideologías diferentes como falsas, paganas o satánicas, nos encontraremos ante la semilla de la que puede germinar una nuevo sectario.

Pero sin entrar en divagaciones filosóficas, lo cierto es que existen infinidad de tipos de sectas diferentes. El viejo concepto “secta religiosa” se ha quedado obsoleto. Además de las “sectas religiosas” tradicionales (Testigos de Jehová, Mormones, etc.) existen también “sectas esotéricas” (Nueva Acrópolis, CEIS, etc), “sectas OVNI” (Edelweis, Nonssiamossolli), “sectas satánicas” (Iglesia de Satán, Templo de Set), “sectas pseudocientíficas” (Cienciología, etc.), “sectas económicas” (Amway, etc.)… la oferta es tan variada como intensa la demanda. Pero cada uno de esos tipos de sectas y Nuevos Movimientos Religiosos merecerá un informe aparte.

Síndrome de Peter Pan

Los adultos incapaces de crecer camuflan bajo esta actitud importantes carencias emocionales

Son adultos sólo en apariencia porque su actitud continúa siendo la de alocados niños y adolescentes que no se responsabilizan de sus actos. Las personas que padecen el síndrome de Peter Pan o de Inmadurez Emocional son incapaces de crecer, y su alegría y seguridad suelen ser una máscara que esconde su inseguridad y temor a no ser queridos. Aunque difícil de solucionar porque es un problema que no reconoce quien padece el trastorno, puede superarse con terapia psicológica y ayuda de sus parejas o familiares.

María Álvarez
Enero, 2006

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Incapaces de crecer

Hijos que nunca creen apropiado marcharse de casa, cuarentones con una vida social típica de un adolescente, amistades y grupos de salida mucho más jóvenes& Se trata de personas que, a pesar de haber alcanzado la edad adulta, son inmaduros emocionales y no quieren o son incapaces de crecer y afrontar las responsabilidades que conlleva la vida adulta. Son personas que padecen el denominado síndrome de Peter Pan, un nombre que se basa en el conocido personaje de la literatura infantil creado por el escocés James Matews Barrie en el año 1904. La primera vez que se utilizó el nombre de Peter Pan, haciendo alusión a un problema emocional fue en el año 1966, cuando el psiquiatra Eric Berne se refirió con este nombre al niño que todo adulto lleva dentro y que está centrado sólo en satisfacer sus propias demandas y necesidades. Casi veinte años más tarde, en 1983, el psicólogo Dan Kiley escribió en un libro en qué consistía el que ya denominaba como “síndrome de Peter Pan”. El psicólogo lo aplicaba, tal y como se continúa haciendo en la actualidad, para definir a los adultos que no quieren o se sienten incapaces de crecer. Un año después utilizó el término de “Síndrome de Wendy” para describir a quienes actúan como padre o madre con su pareja o con la gente más próxima, liberándoles de la asunción de responsabilidades.

La infancia es una etapa de felicidad, en la que no se tiene conciencia de la existencia de problemas, ya que otros (padres, maestros, abuelos&) los solucionan por ellos. Hacia el final de la adolescencia, sin embargo, se produce un cambio de mentalidad y una toma de conciencia sobre las responsabilidades que hay que tomar. Cada persona empieza a orientar su vida hacia una determinada dirección, aunque algunos individuos se niegan a superar esta etapa y se resisten a crecer y afrontar responsabilidades de la vida adulta. Según indica la psicóloga María Rodríguez, del Centro psicológico de Estudio y Terapia del Comportamiento de San Sebastián, las personas que padecen este trastorno tienen un cuerpo de hombre con mentalidad de niño. El síndrome de Peter Pan puede darse en ambos sexos, aunque es más frecuente entre los hombres, según explica Concepción Etiens, psicóloga de la clínica Arga de Madrid. El de Wendy, por el contrario, es más frecuente entre mujeres (madres o parejas) que suelen justificar las “niñerías” de estos adultos incapaces de crecer y soportan, e incluso alientan de manera involuntaria, la actitud infantil y enfermiza del Peter Pan de turno.

Cómo reconocerlo

Los adultos que padecen este trastorno lo son “sólo de nombre”, como indica Concepción Etiens, porque actúan como niños a pesar de ser adultos, que en muchos casos superan los veinte y treinta años. Estas personas crean entre sus familiares, sobre todo, un alto grado de confusión porque a primera vista aparentan estar seguros de sí mismos, incluso, tal y como explica la experta, pueden parecer personas arrogantes. “Son capaces de entrar a una reunión y cautivar de inmediato a su auditorio. Su presencia no suele pasar desapercibida: chispeantes, seductores& hacen que los demás parezcan insignificantes”, detalla la psicóloga.

Sin embargo, Etiens subraya que se trata de personas indecisas e inseguras, que temen que no les amen y camuflan sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticias. Quienes padecen el síndrome de Peter Pan se esconden detrás de fachadas y excusas; disimulan su incapacidad de madurar con juegos, pasatiempos, negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas. “Por una parte, suelen ser personas divertidas y a su lado todo parece pura alegría de vivir. Pero por la otra, tratan de evadir continuamente sus responsabilidades y se refugian en fantasías imposibles de cumplir y culpan a los demás de todo lo que les ocurre”y, aunque encantadores al principio, después de un tiempo suelen tener graves problemas de adaptación en el trabajo o sus relaciones de pareja.

Suelen tener graves problemas de adaptación en el trabajo o sus relaciones de pareja

Si bien pueden camuflarse bajo un tiempo, es fácil terminar reconociéndolos, ya que según la psicóloga donostiarra, su comportamiento presenta las siguientes características:

* Le seduce más la juventud, que suele tener idealizada, que su momento real de madurez.
* Tiene un enorme miedo a la soledad.
* Es inseguro, aunque no lo demuestre e incluso pueda aparentar lo contrario.
* Su actitud se centra en recibir, pedir y criticar y no se molesta en dar o hacer.
* No está hecho para la vida adulta, no se compromete por creer que el compromiso es un obstáculo para su libertad.
* Tiene al lado a otra persona que cubre estas necesidades básicas.
* No se responsabiliza de lo que hace, pero cree que los otros sí lo hacen
* Vive centrado en sí mismo: sus disgustos, su estrés, su excesivo trabajo…
* Aunque disfrute de éxito profesional, económico… se da cuenta de que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que le gustaría
* Está permanentemente insatisfecho con lo que tiene, pero nunca toma iniciativas ni hace nada por solucionar su situación.

Cómo solucionarlo

No es fácil enfrentarse a un problema cuando no se reconoce su existencia, y ésta suele ser la principal característica en quienes padecen este síndrome de inmadurez emocional. Por ello es esencial que, en primer lugar, “el enfermo sea capaz de darse cuenta de que su actitud no es normal ni adecuada y asumir que tiene un problema”. Y, aunque para muchas personas pueda parecer obvio, “no es tarea sencilla”, según asegura Rodríguez, porque culpar y hacer responsables siempre a los demás de todo cuanto les sucede es parte de este síndrome.

Culpar y hacer responsables siempre a los demás de todo cuanto les sucede es parte de este síndrome

La asunción de su responsabilidad no llega en muchos casos hasta que sienten en carne propia las consecuencias de sus actos, y es únicamente entonces cuando piensan en la necesidad de algún cambio de actitud.

Las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor indicación, en opinión de la experta del Centro de Estudio y Terapia del Comportamiento de San Sebastián, quien añade la conveniencia de comenzar con una terapia de pareja o familiar, para evitar el error de considerar que el problema se encuentra sólo en uno de los integrantes de la familia o la pareja, cuando en muchos casos los demás favorecen, sin darse cuenta, conductas de este tipo. Hay que tener en cuenta, además, que si no se supera esta fase, se puede originar en quien padece el trastorno diversas quejas emocionales:

* Baja autoestima: Lo quiere todo y no está dispuesto a renunciar a nada de lo que tiene ni a poner nada de su parte para conseguir las nuevas metas y objetivos. No conseguirlo le genera una frustración continua e importantes problemas de autoestima.
* Sentirse incomprendido: Siempre culpa a los demás de todo cuanto sucede en su vida, incluso de situaciones provocadas por su inmadurez. No se siente parte del problema o dificultad, y ni siquiera es capaz de creer que él pueda tener algo que ver con la evolución de los problemas.

A pesar de que, efectivamente, no es fácil tratar el problema, María Rodríguez propone una serie de pistas que pueden ayudar a que un adulto que presenta este trastorno emocional pueda recuperarse del síndrome, soluciones en las que debe intervenir la pareja o familiares del enfermo:

* Permitir que se enfrente la realidad y asuma las consecuencias de su conducta: Por más duro que parezca al principio, no hay que hacerse cargo de sus responsabilidades. Si no paga las cuentas, la familia no lo debe hacer por él; si se queda dormido sin ir a la universidad o al trabajo, no hay que despertarlo& Es el único modo de ayudarles a ser conscientes de que tienen una responsabilidad que cumplir y que nadie va a asumirla por ellos.
* Ante sus continuadas quejas, en vez de consolarle, hay que dejar que tome iniciativas para cambiar la situación. Pero no hacer las cosas por ellos no impide darle apoyo y ayudarle a observar los aspectos positivos de su personalidad fomentando que desarrolle su potencial adulto basándose en ellas.

Para que todos los navegantes del blog podais verlo en vuestro idioma os dejo en el elink de un traductor

Profesionales que se queman: El Síndrome Burn Out

En enero del 2005, una Sala del Tribunal Superior de Justicia español, se dictó sentencia sobre una profesora de un colegio, que comenzó a presentar, desde 1992, una serie de síntomas, entre los cuales figuraba cansancio, sensación de malestar, fobias, miedos, irritabilidad, ansiedad, somatizaciones, baja autoestima o sentimiento de incapacidad y culpa. El Tribunal Superior de Justicia consideró en su sentencia que este tipo de dolencias se relacionan directamente con el trabajo, específicamente con el burn-out. El síndrome, mejor conocido como Burn-out significa “estar quemado”, de lo cual se deriva el nombre de “síndrome de desgaste profesional” o “del quemado”.

El término fue creado por el psicólogo clínico Herbert J. Freudenberger (1974) quién observo las reacciones que presentaban los integrantes de equipos que laboraban en hospitales de beneficencia y en instituciones de salud. Más tarde Maslach (1982) lo utilizó públicamente destacando que se sufría “agotamiento profesional” y en 1996, De Las Cuevas aclaro que estos episodios pueden manifestarse en cualquier otra profesión cuyo campo de acción este mas dedicado a atender al público en forma directa y que este muy relacionado en ocuparse de las “necesidades” de las personas (profesores, trabajadores sociales, administradores de información pública, etc.).

Conforme se acepta e investiga, la difusión e información sobre su presencia y características, ha llevado a la detección progresiva de nuevos casos, y a que las estadísticas lo relacionen como causa de que la discapacitación y el absentismo laboral vayan en aumento. Hoy en día este concepto ha adquirido reconocimiento como enfermedad profesional y es un tipo de estrés laboral con repercusiones conductuales, emocionales, familiares, sociales y que puede ser motivo de bajo rendimiento en el trabajo. Este síndrome es una adaptación ante la pérdida progresiva de idealismo, objetivo y energía de aquellas personas que trabajan en servicios de ayuda humana, consecuentes con las dificultades de su trabajo. De hecho, cada vez reclama más la atención de los profesionales y las instituciones preocupadas por la calidad en la vida en el trabajo.
Esta enfermedad afecta a las personas que lo sufren en todas las facetas de su vida, “hundiéndoles” en una renuncia total que les supera más allá de cualquier razonamiento o deseo. Es un tipo de estrés laboral e institucional que le ocurre a los profesionales y puede originarse en cualquier profesión.
Se puede identificar a partir de tres dimensiones como lo son:

• Cansancio emocional, como sentimiento de agotamiento ante las exigencias de la tarea por la que no se siente atractivo alguno.
• Despersonalización, con una conducta de rechazo hacia las personas, refiriéndose a ellas como objetos.
• Falta de realización personal, actitud negativa hacia si mismo y el trabajo, perdiendo el interés por éste, sentirse irritable, bajo productividad y pobre autoestima.

El burn-out es motivo de preocupación por las repercusiones que conlleva, entre las que cabe mencionar emocionales, conductuales, familiares, sociales, así como por las repercusiones en el ámbito laboral u organizacional, como el absentismo laboral, la disminución del grado de satisfacción de los profesionales y usuarios, la movilidad laboral y la pérdida de productividad.

Edelwich y Brodsky en 1980 encontraron cuatro etapas durante el proceso de desgaste:

a) entusiasmo inicial donde aparece una alta energía simultáneamente a las altas esperanzas y expectativas.
b) estancamiento, haciendo énfasis en los aspectos extra laborales durante el inicio de las dificultades en el trabajo
c) frustración por auto reproches no solo personales sino también frente a la misma ocupación generando problemas emocionales, físicos y de conducta.
d) apatía, se hace pesado el trabajo aunque se realice un bajísimo esfuerzo donde emergen conductas de evitación

Los trabajadores más proclives a este síndrome son personas sensibles, con una autoestima baja, con pocas habilidades sociales, o de carácter obsesivo. Esto, en interacción con el factor ambiental, o el entorno en el que se trabaja, las relaciones, las condiciones del puesto, el clima laboral o el desarrollo profesional. Las mujeres suelen verse más afectadas porque soportan mayores roles y manejan un mayor nivel de estrés.

Aunque sus causas no están bien establecidas, factores como la edad, el sexo, la personalidad, el estado civil o el número de hijos, la sobrecarga de trabajo, las relaciones con el equipo laboral, la antigüedad, el turno horario o el tipo de actividad desarrollada pueden influir en su incidencia. Es un proceso gradual y progresivo que suele aparecer entre el tercer y el octavo año de trabajo.

Los síntomas identificados por Duxbury (1984) son:

1. Físicos: fatiga crónica, cefaleas, dificultades en el sueño, trastornos gastrointestinales, pérdidas de peso, dolores musculares.
2. Conductuales: ausentismo laboral, abuso de sustancias, violencia, y comportamientos de riesgos elevados.
3. Cognitivos y afectivos: enfriamiento afectivo, notoria irritabilidad, dificultades en la concentración, minusvalía, pesimismo, indecisión, alteraciones en la tensión.
4. Laborales: falta de energía y entusiasmo, bajo interés por los pacientes (en el caso de los profesionales de la salud) frustraciones laborales, deseos de dejar el trabajo o cambiarlo.
5. La desconfianza por la imposición de trabajos.
6. Respuestas continúas sobre las necesidades de sus pacientes o clientes y la constante interacción.
7. Ausencia de autocontrol emocional…

En cuanto a la prevención se menciona como un elemento reductor del desgaste profesional el apoyo social, con condiciones de trabajo más flexibles, rotación de áreas, momentos de descanso, participación e las normas de organización, etc. Algunos autores sugieren el psicodrama, mientras otros hablan de la necesidad de una supervisión adecuada del personal.

Aunque la investigación y el reconocimiento del Burn Out ha avanzado de forma vertiginosa desde 1974, todavía existen diferentes debates y discrepancias sobre algunos aspectos, como por ejemplo su presencia en otras profesiones que no sean las de ayuda. La mayoría de estos se han centrado en estas profesiones. En realidad son sus características básicas lo que relaciona el Burn Out con este tipo de profesionales, es decir:

El contacto humano que se establece una demanda con implicaciones emocionales que provocan su desgaste emocional. Esto lo que ocurre con el secretariado de alta dirección o la atención y gestión institucional por teleoperadores.

Aunque se han encontrado casos de Burn Out en secretarias de alta dirección, el cambio radical del contexto profesional y el tipo de relación en el que se presta el servicio ha supuesto un importante problema a la hora de identificarlo como tal. Lo cierto es que el nivel, la intensidad y la responsabilidad de las funciones del secretariado de alta dirección junto a una progresiva delegación por parte del directivo o superior, mantienen un cierto paralelismo con el contexto estresante de los profesionales de ayuda. Sin embargo no nos encontramos ante la misma relación de dependencia ni la misma implicación emocional.

En el caso de las teleoperadoras el servicio que se presta suele ser informativo o de gestión de trámites oficiales, de manera que aunque existe una necesidad por parte del demandante, su valor no es tan básico como en los servicios sanitarios, sociales o educativos.

Por lo tanto, una vez que estamos ante el mismo conjunto o cuadro de síntomas, la duda radica principalmente en si nos encontramos ante casos más acuciantes de estrés laboral o ante el Síndrome Burn Out. Si fuera así, significaría que este síndrome es susceptible de aparecer en contextos diferentes a los clasificados y consensuados hasta el momento y ligados exclusivamente a las profesiones de ayuda. En cuyo caso, podríamos basarnos en sus características básicas para realizar paralelismos que nos ayudarán a identificar otras profesiones de riesgo, en vez de limitarnos a los marcos contextuales exactos y obligatorios de las profesiones de ayuda.

Pero en realidad, donde quizá podríamos ver mejor el desgaste emocional no es en el contacto constante y humano, sino precisamente en su ausencia.
Las empresas deben trabajar en una cultura para la prevención de los riesgos psicosociales. En cualquier caso, y a la vista de la crudeza que supone el Burn Out, utilizando como parámetros comparativos una visión amplia de los factores y no sólo los contextos en los que se presenta el síndrome, siempre será recomendable considerar peligros y desaciertos ante los que los nuevos trabajadores deberían vacunarse.

Fuente: El correo gallego (2005) Síndrome del quemado.




A

Ablutofobia: Miedo a bañarse o lavarse.

Acarofobia: Miedo a los ácaros y a otros parásitos.

Acerbofobia, acerofobia: Miedo a la acidez.

Acluofobia, escotofobia: Miedo a la oscuridad.

Acrofobia, altofobia, batofobia: Miedo a las alturas, a los lugares elevados.

Acusticofobia: Miedo a los sonidos, al ruido.

Aerofobia, ancraofobia: Miedo a las corrientes de aire y al viento.

Agateofobia: Miedo a la locura.

Agirofobia: Miedo a cruzar la calle.

Agorafobia: Miedo a las multitudes o a lugares abiertos.

Agrafobia: Miedo al abuso sexual.

Aicmofobia: Miedo a los objetos puntiagudos.

Ailurofobia, aelurofobia: Miedo a los gatos.

Albuminurofobia: Miedo a la albúmina en la orina.

Alectrofobia: Miedo a los pollos

Alodoxafobia: Miedo a emitir opiniones.

Algofobia, agliofobia: Miedo a experimentar dolor.

Amatofobia: Miedo al polvo.

Amaxofobia: Miedo a los vehículos, a encontrarse en un vehículo en movimiento.

Amnesifobia: Miedo a la amnesia.

Ambulofobia: Miedo a caminar.

Anablefobia: Miedo de mirar hacia arriba.

Androfobia: Miedo al hombre.

Anginofobia: Miedo a la estrechez.

Anglofobia: Miedo o aversión a Inglaterra, a los ingleses, o a cualquier cosa inglesa.

Anquilofobia: Miedo a la inmovilidad de una unión.

Antlofobia: Miedo a las inundaciones.

Antofobia: Miedo a las flores.

Antropofobia: Miedo a las personas; a los humanos.

Anuptafobia: Temor de permanecer solo.

Apeirofobia: Miedo al infinito.

Apifobia: Miedo a las abejas.

Apotemnofobia: Miedo de las personas con amputaciones en el cuerpo.

Aracnofobia: Miedo a las arañas.

Araquibutirofobia: Miedo a que la mantequilla de maní, o una sustancia parecida, se pegue en el paladar.

Aritmofobia: Miedo a los números.

Asimetrofobia: Miedo de las cosas asimétricas.

Astenofobia: Miedo a la debilidad; a desmayarse.

Astrafobia: Miedo a los destellos, truenos y relámpagos.

Astrofobia: Miedo del infinito, de las estrellas, del espacio celeste.

Atazagorafobia: Miedo de no ser considerado, de ser olvidado.

Ataxiofobia: Miedo a la ataxia, descoordinación muscular.

Ataxofobia: Miedo del desorden.

Atefobia: Miedo de la ruina.

Atiquifobia: Miedo al fracaso.

Atelofobia: Miedo a la imperfección.

Atomosofobia: Miedo de las explosiones nucleares.

Aulofobia: Miedo a las flautas.

Aurofobia: Miedo al oro.

Autofobia: Miedo a la soledad.

Autodisomofobia: Miedo a heder.

Autómatonofobia: Miedo a las representaciones de seres vivos o pensantes en cosas inanimadas, ej. estatuas de cera, muñecos de ventrílocuos, animales mecánicos o animatrónicos.

B

Bacilofobia: Miedo a los microbios.

Bacteriofobia: Miedo a las bacterias.

Balistofobia: Miedo a las armas, municiones, revólveres.

Barofobia: Miedo a la gravedad terrestre.

Basofobia: Miedo a no poder caminar o a caerse.

Batofobia: Miedo a las profundidades.

Batraciofobia: Miedo a los reptiles.

Belonefobia: Miedo a las agujas.

Bromidrosifobia: Miedo a desprender mal olor corporal.

Brontofobia: Miedo a los truenos, a las tormentas.

C

Cancerofobia, carcinofobia, cancerfobia: Miedo al cáncer.

Cardiofobia: Miedo a padecer enfermedades del corazón.

Carofobia: Miedo a la picazón.

Cenofobia: Miedo a los grandes espacios, al vacío .

Cibofobia: Miedo al alimento.

Cinofobia: Miedo a los perros.

Cipridofobia: Miedo a las enfermedades venéreas.

Claustrofobia: Miedo a los lugares cerrados.

Cleptofobia: Miedo a robar.

Clinofobia: Miedo de ir a la cama.

Cnidofobia: Miedo a las picaduras de insectos.

Coitofobia: Miedo al coito.

Colerofobia: Miedo a contraer el cólera.

Cometofobia: Miedo a los cometas.

Coprofobia: Miedo a los excrementos.

Cropostasofobia: Miedo al estreñimiento.

Cremnofobia: Miedo a los precipicios.

Criofobia: Miedo del hielo y la helada; a las tormentas de hielo; a las ventiscas.

Cristalofobia: Miedo a los cristales.

Crometofobia: Miedo al dinero; a tocar dinero.

Cromofobia: Miedo a los colores.

Cronofobia: Miedo a la duración, al tiempo.

D

Demofobia: Miedo a las multitudes.

Demonofobia: Miedo a los demonios.

Dermatopatofobia: Miedo a las enfermedades de la piel.

Dermatosiofobia: Miedo a la piel, a las verrugas.

Diabetofobia: Miedo a la diabetes.

Dikefobia: Miedo a la justicia.

Diplopiafobia: Miedo a ver doble y a las enfermedades oculares.

Dipsofobia: Miedo a la embriaguez.

Dorafobia: Miedo a la piel.

Dromofobia: Miedo al movimiento.

E

Eclesiofobia: Miedo a la Iglesia.

Ecofobia, oecofobia, oikofobia: Miedo al hogar.

Eisoptrofobia: Miedo a los espejos.

Electrofobia: Miedo a la electricidad; a un choque eléctrico; a la electrocución.

Eleuterofobia: Miedo a la libertad.

Emetofobia: Miedo a vomitar.

Enetofobia: Miedo a los prendedores, pinches.

Entomofobia: Miedo a los insectos.

Eosofobia : Miedo al amanecer; a la salida del sol.

Eremiofobia: Miedo a estar solo.

Ergofobia: Miedo al trabajo.

Eritrofobia: Miedo a ruborizarse y al color rojo.

Ermitofobia: Miedo a estar solo.

Erotofobia: Miedo al sexo.

Escatofobia: Miedo a las heces.

Esciofobia: Miedo a las sombras.

Escolionofobia: Miedo al colegio.

Escopofobia, Escoptofobia: Miedo a ser visto o ser mirado fijamente.

Escotofobia: Miedo a la oscuridad.

Escotomafobia: Miedo a quedar ciego; a no poder ver parcialmente.

Escriptofobia: Miedo de escribir en público.

Espermatofobia: Miedo al semen y a los gérmenes.

Estasofobia: Miedo a estar parado.

F

Fagofobia: Miedo a tragar cosas.

Fasmofobia: Miedo a los fantasmas.

Farmacofobia: Miedo a las drogas.

Febrifobia: Miedo a la fiebre.

Filosofobia: Miedo a la filosofía.

Fobofobia: Miedo a temer.

Fonofobia: Miedo al ruido.

Fotofobia: Miedo a la luz.

Francofobia, galofobia: Miedo a los franceses.

Frenofobia: Miedo a pensar.

G

Galeofobia: Miedo a los tiburones.

Gametofobia: Miedo al matrimonio.

Gefirofobia: Miedo a cruzar puentes.

Gerascofobia: Miedo a la vejez

Germanofobia: Miedo a los alemanes.

Geumatofobia: Miedo al sabor.

Gimnofobia: Miedo a la desnudez.

Ginefobia: Miedo a la mujer.

Glosofobia: Miedo a hablar.

Grafofobia: Miedo, angusta de escribir.

Gringofobia: Miedo a los norteamericanos.

H

Hadefobia, estigiofobia: Miedo al infierno.

Hagiofobia: Temor a los santos, a los lugares sagrados.

Hamartofobia: Miedo al pecado.

Hapofobia: Miedo a tocar a alguien.

Harpaxofobia: Miedo a los ladrones. Miedo a ser perseguido por un crimen.

Hedonofobia: Miedo al placer.

Heliofobia: Miedo al sol.

Helmintofobia: Miedo a los gusanos.

Hematofobia: Miedo a la sangre.

Herpetofobia: Miedo a los reptiles.

Heterofobia: Miedo a los heterosexuales.

Hidrofobia: Miedo al agua; a ahogarse; a nadar.

Hidrofobofobia: Miedo a la rabia, a la hidrofobia.

Hierofobia: Miedo a los sacerdotes.

Higrofobia: Miedo a la humedad, a la lluvia, al agua.

Homiclofobia: Miedo a la niebla.

Hipofobia: Miedo a los caballos

Hormefobia: Miedo al shock

Hodofobia: Miedo a viajar

Homofobia: Miedo o aversión a los homosexuales

Hidrofobia: Miedo al agua.

Hipegiafobia: Miedo a la responsabilidad.

Hipnofobia: Miedo a dormir.

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia: (O Sesquipedaliofobia) Miedo a la pronunciación de palabras largas, complicadas o inusuales por miedo a equivocarse.

I

Iatrofobia: Miedo a los doctores.

Ictiofobia: Miedo a los peces.

Ideofobia: Miedo a las ideas o a la razón.

Iofobia: Miedo a los venenos.

Insectofobia: Miedo a los insectos.

Itifalofobia: Miedo de ver, pensar en, o tener el pene erecto.

J

Japanofobia: Miedo a los japoneses

Judeofobia: Miedo a los judíos

K

Kakorrafiafobia: Miedo al fracaso.

Katagelofobia: Miedo al ridículo.

Keraunofobia: Miedo a los truenos; a las tormentas.

Koniofobia : Miedo al polvo.

Kopofobia: Miedo a la fatiga.

L

Lalofobia: Miedo de hablar, especialmente en público.

Logofobia Miedo a las palabras, a pronunciar ciertos fonemas.

Limnofobia: Miedo a los lagos.

Linonofobia: Miedo a los cordeles, a tejer.

Lisofobia: Miedo a la locura.

M

Maieusiofobia: Miedo al embarazo.

Mastigofobia: Miedo a golpear.

Mecanofobia: Miedo a las máquinas, maquinarias.

Meningitofobia: Miedo a la meningitis.

Metalofobia: Miedo a los metales.

Microfobia: Miedo a los gérmenes, a las cosas pequeñas.

Monofobia: miedo a una sola cosa en particular.

Musicofobia: Miedo a la música.

Musofobia: Miedo a los ratones.

Misofobia: Miedo al polvo o a la contaminación.

N

Necrofobia: Miedo a la muerte, a los cadáveres.

Nefofobia: Miedo a las nubes.

Negrofobia: Miedo a la gente negra, a los afroamericanos.

Nemofobia: Miedo a la anemia.

Neofobia: Miedo a la novedad, a las cosas nuevas, a nuevas experiencias.

Nictofobia: Miedo a la noche o a la oscuridad.

Nudofobia: Miedo a la desnudez.

Nosofobia: Miedo a las enfermedades.

O

Ocofobia: Miedo a los automóviles

Oclofobia: Miedo a la mafia, a los gángsters

Ombrofobia: Miedo a la lluvia

Ometafobia: Miedo a los ojos.

Onomatofobia Miedo de un nombre o de una palabra en particular.

Ofidiofobia: Miedo a las serpientes.

Olfactofobia: Miedo a los olores.

Ornitofobia: Miedo a los pájaros.

P

Papafobia: Miedo a los Papas.

Partenofobia: Miedo a las muchachas vírgenes o púberes.

Parasitofobia: Miedo a los parásitos.

Patofobia: Temor a las enfermedades.

Patriofobia, patroiofobia: Miedo a la herencia.

Pedofobia: Miedo a los niños.

Pelagrafobia: Miedo a la pelagra, enfermedad caracterizada por la dermatitis, desórdenes gastrointestinales, síntomas nerviosos centrales y asociada a una dieta deficiente en niacina y proteína.

Peniafobia: Temor a la pobreza.

Poinefobia: Miedo al castigo.

Politicofobia: Miedo a la política.

Potamofobia: Miedo a los ríos.

Ptisiofobia, tuberculofobia: Miedo a la tuberculosis.

Panfobia, Pantofobia: Miedo a todo.

Pediculofobia: Miedo a los piojos.

Peniafobia : Miedo a la pobreza.

Pneumatofobia: Miedo a los espíritus.

Pnigofobia, pnigerofobia: Miedo a ser estrangulado o a la sofocación.

Pirofobia: Miedo al fuego.

Pogonofobia: Miedo a las barbas.

Potofobia: Miedo a beber alcohol

Psicopatofobia: Miedo a volverse loco

Proteinfobia: Miedo a las proteínas.

Pternofobia: Miedo a las plumas

R

Rabdofobia: Miedo a la magia.

Rectofobia: Miedo al recto, o a sus enfermedades.

Rusofobia: Miedo a los rusos.

S

Sarmasofobia: Miedo al cortejo, coqueteo, juegos sexuales.

Satanofobia: Miedo a Satán.

Selacofobia: Miedo a los tiburones.

Selafobia: Miedo a los relampagueos repentinos.

Selenofobia: Miedo a la luna.

Siderodromofobia: Miedo a los trenes.

Sifilofobia: Miedo a la sífilis.

Simetrofobia: Miedo a la simetría.

Sinofobia: Miedo a los chinos.

Sitiofobia: Miedo al alimento.

T

Tacofobia: Miedo a la velocidad.

Tasofobia: Miedo al ocio. Miedo a sentarse.

Tapefobia: Miedo a ser enterrado vivo.

Teratofobia: Miedo a los monstruos.

Talasofobia: Miedo al mar.

Tanatofobia: Miedo a la muerte.

Tafefobia: Miedo a ser enterrado vivo.

Taurofobia: Miedo a los toros.

Teatrofobia: Miedo a los teatros.

Tecnofobia: Miedo a los adelantos tecnológicos.

Teniofobia: Miedo a la tenia; a alojar la lombriz solitaria

Teofobia: Miedo a Dios; a las religiones.

Teologicofobia: Miedo a la teología.

Tetanofobia: Miedo al tétanos.

Telefonofobia: Miedo a los teléfonos.

Termofobia: Miedo al calor.

Teutonofobia: Miedo a los alemanes.

Tocofobia: Miedo al parto.

Tomofobia: Miedo a la cirugía.

Tonitrofobia: Miedo a los truenos; a las tormentas.

Topofobia: Miedo a un lugar particular, o a ciertos lugares.

Toxifobia, toxofobia, toxicofobia: Temor a ser envenenado, a las toxinas.

Traumatofobia: Miedo al daño, a lesionarse, a las heridas

Tredecafobia: Miedo al número trece, a la mala suerte.

Tremofobia: Miedo a los temblores.

Tricofobia: Miedo al cabello.

Tricopatofobia: Miedo a las enfermedades y patologías del cabello.

Tripanofobia : Miedo a la inoculación.

Triquinofobia: Miedo a la triquinosis y a la comida posiblemente envenenada

Triskaidekafobia, triakaidekafobia: Miedo irracional al número trece.

U

Uranofobia: Miedo al cielo.

Urofobia: Miedo a la orina.

V

Venereofobia: Miedo a las enfermedades venéreas.

Venustrafobia: Miedo a las mujeres hermosas.

Verbofobia: Miedo a las palabras.

Vermifobia: Miedo a los gusanos.

Vestifobia: Miedo a vestirse.

Virginitifobia: Miedo a la violación.

Vitricofobia: Miedo al padrastro.

X

Xantofobia: Miedo del color amarillo o de la palabra “amarillo”.

Xenofobia: Miedo o desagrado a los extranjeros.

Xenoglosofobia: Miedo a lenguas extranjeras.

Xerofobia: Miedo a los lugares secos, especialmente desiertos.

Xilofobia: Miedo a objetos de madera; a bosques.

Z

Zelofobia: Miedo a los celos

Zoofobia: Miedo a los animales

Encontrado en esta pagina http://www.apocatastasis.com/fobias-diccionario.php

Mas informacion sobre las fobias aqui

Hay un camino,que todos podemos superar, en la mente esta todo Killoca

Creo que en este blog, no puedo olvidarme del apartado de psicologia, ya que creo que es muy importante, para todos, por cierto en breve publicare una entrevista con la psicologa, que me ayudo hace tiempo, en mi fobia social, que es del apartado que voy a tratar ahora.

La fobia social es una timidez exagerada, se caracteriza por un miedo y ansiedad marcados y persistentes a enfrentar determinadas situaciones sociales, a la interacción con los demás, o a simplemente a ser observados en cualquier situación, hasta tal punto que todo esto interfiere de forma muy importante en la vida diaria de quien la padece.

Las personas con fobia social comprenden que sus sensaciones son irracionales, sin embargo experimentan una gran aprensión a enfrentarse a la situación temida, hacen todo lo posible para evitarla, como consecuencia se comienza a evitar todo tipo de situaciones sociales, inhibiendo la funcionalidad de las persona. En las situaciones sociales temidas las persona con fobia social experimenta una preocupación constante sobretodo a que los demás les juzguen y piensen que son personas ansiosas, débiles, tontas o raras.

Una característica importante en la fobia social, es una marca ansiedad antes de ocurran los hechos temidos, tiene el nombre de ansiedad anticipatoria, las personas se empiezan a preocupar y a sentir temor ante la situación temida mucho antes de tenerla que afrontar, esto provoca que cuando se afronta la situación esta se lleva a cabo peor , debido al estado de nerviosismo, esto provoca un aumento de la ansiedad anticipatoria para la próxima vez que se afronte la situación, creándose así un circulo vicioso que se auto alimenta.

La fobia social es un problema mucho más común de lo que se cree, se calcula que es un problema que se presenta entre el 3 y el 13% de la población, aunque los datos no están muy claros.
Al contrario que la mayoría de fobias esta se presenta con igual frecuencia en varones que en mujeres, es frecuentemente hereditaria y comienza habitualmente en la adolescencia o antes de los 25 años.

Podemos diferenciar entre dos tipos de fobia social:

Generalizada:

Hablamos de fobia social generalizada cuando los temores se experimentan en la mayoría de las relaciones sociales o que comportan una cierta interacción con las personas.

Especifica:

Cuando las situaciones de ansiedad solo se dan en unas determinadas situaciones, como por ejemplo al hablar en público, o temer a ser observado mientras se come.

Algunas de las principales situaciones temidas por las persona con fobia social son:

• Hablar en público
• Comer o beber en público
• Asistir a fiestas
• Sensación de sentirse observado y criticado
• Escribir o firmar en público
• Desenvolverse en comercios y relaciones administrativas
• Mirar a los ojos a la gente
• Iniciar un conversación
• Ser presentados a otras personas
• Realizar llamadas telefónicas
• Dar o defender la propias opiniones
• Encuentros con personas desconocidas o del sexo opuesto
• Espacios cerrados donde hay gente
• Hablar en un grupo pequeño
• Hablar con personas de autoridad
• Hacer o aceptar cumplidos
• Miedo a quedarse en blanco
• Preocupación por ser el centro de atención

Encontrado en esta pagina que os la recomiendo, tiene un foro que me parece muy interesante

http://www.fobiasocial.net/index.php

Aqui os dejo mas informacion sobre la fobia social

Sintomas

Tratamiento

Diagnostico

Causas

Apartado del foro y chat

Mas sobre las fobias diccionario

Enlace interesante sobre psicologia es este psicologia online donde podreis encontrar apuntes, ebooks,chat,foro, os la recomiendo

Aqui teneis el apartado de ebooks

Otra pagina interesante teneis esta revista psicologia

Esta tambien me parece interesante psicovirtual

En los kiosko suelen salir cada mes revistas de psicologia como estas que os dejo las paginas tambien:

Psychologies

Psicologia practica
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